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Oficinas con aroma de café

Por: Samantha Goode

Hoy, todos los días podrían ser un lunes o un viernes, ya casi ni sentimos diferencia alguna. El reloj se ha quedado guardado y prácticamente vivimos conectados a la computadora ya que el trabajo en casa se ha mal entendido como trabajo de 24X7X365.

En las sesiones en línea nos observamos entre compañeros de trabajo, algunas veces nos escuchamos y algunas otras nos llamamos por teléfono, pero nada se compara con la rutina de la oficina. Ese lugar que muchas veces ya queríamos abandonar, en donde vivimos momentos de tensiones, conflictos laborales, miradas, señalamientos, pero en donde también hicimos amigos, vivimos momentos buenos, aprendizaje, crecimiento y en definitiva, era el lugar en donde estábamos alejados de las preocupaciones rutinarias de la casa, aunque fuera solamente por unas horas. Ese lugar llamado oficina, hoy está vacío, las puertas se cerraron, ya no tiene vida, no huele a café, no hay voces en los pasillos y tampoco un desfile como cada día a las 9:00 de la mañana.

 

 

Antes de la pandemia, ya se sabía que trabajar desde casa era una gran opción para muchas personas y empresas, porque reduciría los niveles de estrés por los largos y peligrosos traslados, que los empleados serían más efectivos al aprovechar mejor el tiempo y que las empresas reducirían sus gastos de operación. Sin embargo, no era una idea que les gustara a todos, por el temor de que no lograran realizar un trabajo efectivo y por muchas otras razones. Pero con esta situación de crisis a nivel mundial, no hubo opción y todos nos hemos visto obligados a realizar los trabajos desde casa y hemos comprobado los pros y los contras del famoso home office y gracias a ello es que ya son varias las empresas que se han manifestado y han expresado su postura para que cuando se levante la cuarentena, se siga trabajando desde casa. Eso es muy bueno, únicamente que se tendrá que regular y encontrar equilibrios que permitan laborar en los horarios establecidos, cumplir con los proyectos y dejar de esclavizar a los empleados a toda hora por la falsa creencia de que como estamos en casa, podemos resolver lo que sea en el momento que sea.

Sin embargo, hoy duele, duele pensar en no volver a ese lugar, a nuestro rincón odiado y amado, a las comidas con compañeros, a las tardes de café, a las sonrisas nerviosas y a los clásicos pasteles de cumpleaños, porque no se trata de la oficina como un lugar, son las personas y son los momentos los que se extrañan y aunque se esté pensando en que habrá que volver, lo que considero será un hecho, las relaciones cambiarán, los espacios también y tendremos que adaptarnos y abrazar los cambios. En algunos lugares y algunas empresas alrededor del mundo manejan las oficinas abiertas, menos paredes y menos espacios cerrados, lo que favorece a la cooperación y a evitar enviar mensajes de superioridad entre compañeros, pero hay quienes las ven como una opción peligrosa por el hecho de que puede ser más fácil el contagio de enfermedades respiratorias, pero ya iremos viendo poco a poco las soluciones y propuestas para poder regresar a la nueva normalidad.

La realidad es, que se necesitará de una gran inversión por parte de las empresas, colegios, gimnasios y demás espacios cerrados para adaptar las instalaciones, será un proceso largo, de prueba y error y de momentos duros, pero lo que no debemos olvidar nunca, es que no se trata de los espacios, se trata de las relaciones personales, de mantener los lazos lo más fuertes y unidos posible, de adaptarnos a los cambios, de cooperar, de tener la mejor de las actitudes y de ser los pioneros para lo que habrá de quedarse para las futuras generaciones.
Hoy, tenemos la oportunidad de capacitarnos, aprender y desarrollar nuevas habilidades de comunicación para aplicarlas en nuestro trabajo en línea y en un futuro, también en nuestra comunicación presencial.

El relacionarnos a través de la computadora implica una gran responsabilidad y nuevos retos para lograr conectar de forma efectiva y es muy sencillo lograrlo si fortalecemos nuestras áreas de oportunidad en el área de la comunicación.

Será un trabajo de todos los sectores y empezar por nuestra propia mentalidad es un gran paso para volver, cuando debamos y podamos hacerlo, a nuestros momentos, a nuestros compañeros, a nuestros amigos y a nuestras mañanas de saludos con aroma de café.